jueves, 25 de junio de 2009

ENCAJE

de Isabel Llorca Bosco
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Tan resbaladiza la espina
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pero pude atraparla
y la arranqué sin respirar.
Con un extremo perforé el papel
de la misma manera
que para hacer encaje de bolillos.
Jugando conmigo como con otra
me fui distrayendo de mí y eso me calmó.
Clavé de nuevo la espina para cerrar un punto
y se hizo el silencio.
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Voy a encimar las hebras
y cruzaré las manos en el sitio del dolor.
No sé por qué presiento

que no lo dejarán cicatrizar.
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3 comentarios:

beatriz antonia dijo...

Leer la poesía de Isabel Llorca Bosco es entrar obligadamente en la profunda introspección; es encontrar los propios "sitios del dolor"; es repasar el valor del "silencio" en una brillante creación de originales imágenes.Una vez más Felicitaciones y un placer leer sus poemas.-Beatriz Antonia

Ninon Auslander dijo...

"Jugando conmigo, como con otra
me fui distrayendo de mi y eso me calmó".
¿Qué hace este poema dentro del macro poema?
Es que no se calmó el personaje, porque volvió a hender la espina...

Alicia La Maya dijo...

Al leer el poema, y luego los comentarios, me llama la atención el de Ninon, de cómo, el lector puede transformar la poesía en una imagen o en un sentimiento tan subjetivo.Y lo que para mi es el disparador para otra personas pueda no tener nada que ver.
Me llama la atención, porque justamente, esa "distracción que logró calmarla" hace, que en ese descanso pasajero, volviera a tener la necesidad de clavar de nuevo la espina, aún sabiendo que no iba a cicatrizar la herida, por lo cual, tampoco iba a cesar el dolor.
A mi me lleva a lugares intensos sobre la capacidad de sufrimiento y de sus porque. Mas allá de evaluar el sentimiento creo que hay como un lugar que se hace eco en nosotros mimos para repensarlo. Hermosas letras.